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Septiembre 21, 2021 - SALUD

Ciática en corredores ¿se puede evitar?

De repente sientes un golpe de dolor intenso que baja por tu pierna. No alcanzas a distinguir si surge de la parte baja de la espalda o del glúteo, lo único que sabes es que duele mucho y que se expande a todo lo largo de tu extremidad hasta el talón... hasta la punta del pulgar.

La primera reacción es estirar, doblar, hacer una o dos sentadillas, subir la rodilla y apretarla contra el pecho, pero nada lo aminora. Ni siquiera sabes si lo estás empeorando porque el dolor aumenta.

No te caíste, no te golpeaste contra nada, ni siquiera sentiste un tirón o calambre a la hora de tu rutina. Entonces, ¿qué pasa? ¿Tienes un cuadro de lumbalgia? o, ¿será ciática? ¡Cómo me curo!

Lumbalgia o ciática

Aunque ambos padecimientos presentan cuadros sintomáticos parecidos, no son lo mismo, y necesitas saber exactamente cuál es que estás padeciendo para darle el tratamiento adecuado que, en el caso de la vida deportiva, varía de maneras diametralmente opuestas, por lo que no saber cuál de las dos atraviesas podría convertirse en un problema aún más serio.

De acuerdo al Dr. Juan Muñoz, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología, la lumbalgia es un trastorno músculo-esquelético inespecífico que ataca la zona baja de la espalda. La ciática, en cambio, es un padecimiento mayor donde el nervio ciático –que es el más largo en todo el cuerpo humano– se comprime a causa de una hernia discal.

¿Se puede hacer deporte?

Esta es la respuesta que más nos interesa pero, la verdad, es que depende de muchos factores, principalmente de que tengas muy bien identificado tu padecimiento para no empeorarlo. Presta atención.

Ambos pueden afectar a cualquier persona, sea o no deportista. Por décadas se creyó que hacer ejercicio de impacto (como correr) resultaba perjudicial para el tratamiento de la lumbalgia. Hoy estudios recientes demuestran que eso no es correcto porque, en términos generales, el tratamiento para el dolor de espalda debe partir de la movilidad y el ejercicio, desaconsejando el reposo absoluto. La actividad debe ser constante y habitual en los límites de lo tolerable, pero nunca debe desaparecer por completo.

La ciática, en cambio, es más compleja al tratarse de un nervio presionado que inflama las raíces nerviosas descendiendo en forma de dolor, hormigueo o calambres por espalda baja, glúteo, muslo y en ocasiones hasta pantorrilla y pie, por lo que el tratamiento debe ser más cuidadoso y debidamente diagnosticado porque, en casos graves se pierde la fuerza y movilidad temporal de toda la pierna.

Es por ello que ante la sospecha de ciática se recomienda una valoración a partir de resonancia magnética de columna lumbar para confirmar o no la presencia de una hernia discal, apoyado en radiografías simples y funcionales (en movimiento) y electromiogramas.

Por supuesto que en casos de ciática la primera instrucción –a diferencia de la lumbalgia– es el reposo para evitar estresar más al nervio, e iniciar un tratamiento con medicamentos antiinflamatorios.

La ciática no es para siempre... si te cuidas

Haber padecido un episodio de ciática no es determinante para que no vuelva a suceder jamás. De hecho, la posibilidad de que se repita en la misma pierna o en la contraria es latente, por lo que la prevención es importante.

Se deben evitar los movimientos bruscos, levantar grandes pesos muertos (especialmente por encima de nuestros hombros) y lo que se vaya a cargar, hay que hacerlo flexionando las rodillas y levantando peso y cuerpo al mismo tiempo (es decir, evitar los “jalones” desde la cintura). Procura caminar con la espalda recta y calzado adecuado, sobre todo evitando el uso de tacones altos y también es importante reducir el sobrepeso, por lo que la alimentación también cuenta.

Claro que se puede retomar tu vida de ejercicios, pero de manera paulatina y suavemente. Se recomienda también, en la medida de lo posible, incorporar sesiones de natación, que es un ejercicio ideal para la espalda y piernas sin el menor impacto.

Todos estamos expuestos

De acuerdo a los datos recabados por el estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología, el 15 % de las personas mayores de 20 años padecen o han padecido ciática, por lo que pensar que se trata de un padecimiento “de ancianos” es un mito.

Básicamente cualquier persona con movilidad está expuesta a sufrirla en algún momento, pero con el diagnóstico, atención y cuidados, el cuadro crítico debe ceder en un lapso de seis semanas.

Así que si estás atravesando uno de estos episodios, ten paciencia. Muy pronto estarás de regreso en las pistas.


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